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La Coctelera

♥ CARMEN FDEZ DEL BARRIO ♥

Categoría: MIS COSILLAS

22 Octubre 2010

EL CASTILLO

 

*****

 

Te alzas con orgullo morisco,

con tus torres redondeadas 

y tus cúpulas abovedadas.

Testigo innegable de la historia 

en los libros narrada, 

si tus muros y tu ladera

contasen las batallas,

las injusticias y la sangre derramada,

de quienes te encumbraron 

bajo el sol de Granada.

Despediste a lo lejos desde 

tu altura ponderada,

a aquellos morisco desterrados

que con lágrimas en los ojos

y pesar en el alma, 

tras su caminar te dejaban. 

DEL BARRIO

CASTILLO DE LA CALAHORRA (GRANADA)

 

 

 

Tags: castillo

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18 Octubre 2010

MI BOCA LA QUE CALLA

UNA DE MIS 90 PERLITAS.

PARA LOS AMANTES DE LA POESÍA.

Tags: boca

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7 Junio 2010

APRENDESPAÑOL

ENTRE LAS COSAS QUE HE HECHO ÚLTIMAMENTE, SE ENCUENTRA UNA PEQUEÑA COLABORACIÓN CON LA REVISTA "APRENDESPAÑOL", REALIZADA POR LA ASOCIACIÓN ESPAÑOLA DE CULTURA.

MI APORTACION A ESTE NÚMERO HA SIDO UN POEMA LLAMADO "MI GRANADA" Y UN ARTÍCULO SOBRE ESTA MARAVILLOSA CIUDAD.

SI DESEAIS VER LA REVISTA AL COMPLETO, SOLO DEBÉIS PINCHAR SOBRE LA PORTADA QUE A CONTINUACIÓN PODÉIS VER:

AQUÍ OS DEJO LAS DOS HOJAS DE LA REVISTA QUE LLEVAN MI NOMBRE, ESPERO QUE OS GUSTE.

ALGUNAS DE LAS FOTOGRAFÍAS QUE SE HAN PUBLICADO EN ESTE NÚMERO, SON DE VERÓNICA PROPIOS, UNA ABULENSE QUE TENGO EL GUSTO DE CONOCER PERSONALMENTE Y QUE ES UNA EXCELENTE FOTÓGRAFA, OS DEJO EL ENLACE A SU GALERÍA PARA LOS QUE QUIERAN CONOCER UN POCO MÁS SU TRABAJO. SOLO DEBÉIS PINCHAR AQUI.

 

 

 

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27 Mayo 2010

DESCANSA EL AMANTE


 

Adivino tu cuerpo bajo las sabanas que lo cubren,


tu pecho desnudo que vibra a mi contacto,


tus labios, que se enciende quemándome la piel y


tus ojos, que se clavan en la desnudez de mi alma


que se viste de tímida desvergüenza cuando me amas.

 

**


Escondo en mí la respiración que pueda despertarte


y observo con devoción, como te acomodas sobre la almohada,


no te despiertes amor, no extiendas tus manos hacia mí,


no me llames a tu lado y me impidas poder observarte.


Déjame así un poco más, velando tu sueño,


observando tu cuerpo, bañado por el reflejo de luna


que descarado alumbra tu descanso.

 

 


DEL BARRIO

 

Tags: amante

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5 Mayo 2010

LA VICTIMA DEL DUELO. 2/2 El desenlace

Tras estas últimas palabras, Don Pedro y Don Julián, que parecían volver a respirar tras escuchar dichos términos a cumplir con honorabilidad, para no quedar como chiste o chascarrillos de taberna en los tiempos que los precederían. Colocasen ya ambos, espalda con espalda y sosteniendo el arma a la altura de sus caras, esperaron de dicho porte, la cuenta atrás.

- Uno, dos, tres… Las palabras de Don Emilio, repicaban en la soledad del lugar, marcaban no solo los pasos si no también el ritmo cardíaco de ambos hombres, quién se preguntaban, más que el cuándo que la respuesta era evidente, el cómo habían ido a parar a semejante situación, osada como poco y absurda en su totalidad. - … Y veinte. Se oyó en la inmensidad del lugar.

Los adversarios dejaron de caminar, se giraron allí donde mismo les sorprendiera peculiar cuenta atrás y a pesar de la poca visibilidad que existía entre ambos por la tupida niebla, descubrieron que si bien no era tarea fácil, era suficiente para alcanzar a ver elevada ante sí, la figura de su contrincante, alzaron sus armas y apuntaron a su rival.

- Disparen, ¡Ya!.

Y los disparos sonaron tronadores en sus oídos, ahogándose después en el estremecedor silencio de la mañana, que parecía haberse engullido no solo lo que ocurría tras los muros del Monasterio, sino el lugar en sí, pues sus corazones dejaron de latir en pos de conocer la o fortuna que acuciaba a su enemigo. Tras unos segundos en los que pareció haberse detenido el tiempo, para su mayor perturbación, observaron a su contrincante en el mismo instante en el que se desvaneció el humo de la pólvora que los rodeaba, marchándose esta tras la caricia de la brisa que quiso llevársela consigo.

Don Pedro, no pudo menos que sorprenderse al descubrir ante él, a un contrincante erguido y la vez abanderado de un porte más que orgulloso, a pesar de su sangrante hombro que chorreaba rojo en contraste con su camisa blanca.

- ¿Estás orgulloso de la hazaña protagonizada hoy?. Preguntó irónico Don Pedro a su hermano mayor y Santo protector de esa mañana, una vez se encontraron en el interior del coche de caballos que los devolvía salvo y sano a la de los Velasco en San Martín de Valdeiglesias.

- Tan solo he evitado locura sin igual por estos lares, pareciéndome absurda la idea de entregarte a la muerte por hembra indigna de tal sacrificio. Apuntilló Don Emilio desde su asiento junto a la ventanilla.

- No hubiese sido yo desde luego, el generoso que prodigara su vida, pues no tienes más que ver quién resultó herido en semejante falsa que provocasteis tú y ese Don Antonio, el cual, debería estar cavando una tumba a la fogosidad del Toledano y no aliviando un leve rasguño, del que no quedará en un futuro cercano, testimonio alguno del lance sufrido.

- Iluso serías si vives creyendo semejante embuste, pues la humedad de la mañana a obrado en favor de ambos, tanto Don Antonio como yo hemos sido fieles a la hora de cargar la pólvora, dispensamos por tanto a cada arma la cantidad adecuada.

Se defendió Don Emilio, sin más actos de persuadir de lo contrario a su hermano menor.

- No creas Emilio que me hayo furioso por ello, borracho sí, enamorado de mi esposa... tal vez, pero sin morir por ninguna de estas razones. Susana no es mujer merecedora de tal dádiva, siendo conocedor como lo soy, que eleva sus ruegos al cielo por la dispensa en este duelo de su amante y no por la mía.

- ¿Dudas hermano?. Preguntó Don Emilio, más aliviado que sorprendido.

- Tan grande es la duda que albergo en mí sobre mis sentimientos, como grande es la certeza que enraíza mi corazón, estrangulándolo con el desamor de Susana.

Recorrido el camino que dista del Monasterio a la casa de los Velasco y sin demora alguna, recibió Pedro carta perfumada de manos de uno de sus empleados. - La señora Susana salió presta esta mañana, dejándome encargo hecho para que entregase esto al Señor.

Pedro, leyó de corrido las líneas envenenadas y premeditadas que su esposa había tenido a bien dejarle a modo de despedida.

“Parto de la idea que padrino de duelo semejante al tuyo, no habrá permitido otra situación distinta a la que supongo será tu regreso a casa sano y salvo, del mismo modo, que lo habrá hecho tu adversario, de modo que corro en su busca con la esperanza de renovar la vida que a tu lado perdí. Ahí dejo pues, un marido que nunca quise y una vida que tan solo me ha sido llevadera en brazos de otros.”

- ¿Ocurre algo Pedro?

- Así es Emilio, ocurre que hoy es el primer día, de muchos que lo seguirán, para recobrar nuevamente la felicidad o en su defecto, una vida tranquila.

 

Indicó rotundo el menor de los hermanos y procurándole justo pago a aquella carta de la mujer, que en verdad fue más liberadora que dañina, arrugó y lanzó a la madre tierra que junto a la brisa de aquella mañana, fueran inquisidores del destino de tales palabras.

Y hasta aquí llega la prometida narración de un día en la vida de los Velasco, que si bien tales tierras existieron, existen y claro está, existirán, ni los Velasco, ni semejante “Don Juan” procedente de Toledo y afincado provisionalmente en San Martín de Valdeiglesias, se dieron en tal realidad, que alguien pueda afirmar haberlos visto, tocado o incluso el disparate de haber mantenido conversación con cualquiera de los personajes aquí mencionados.

Ni vayan a creer a quién afirme haber visto a Doña Susana, cubierta de polvo y mendigando a los viajeros, que la llevara de regreso a casa de sus padres en Madrid, tras abandonar ella de la manera más soez e indigna al que fuera su marido y ser ella misma, víctima de tal acto por parte de su amante.

 

 

 

 

 

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2 Mayo 2010

LA VICTIMA DEL DUELO. 1/2

En las tierras de la sierra Oeste de Madrid, háyase un pueblo señorial donde, tal vez nunca existió el apellido Velasco, pero partamos de la idea y la suposición de que esta singular y adinerada familia, terratenientes para más señas, vivió en estas tierras. Veamos así un capítulo de sus vidas, pues se me hace una empresa imposible el resumir una vida en pocas líneas, demasiado escueto y carente de detalles para este gusto mío a la descripción y la narración que deleite al lector. Centrémonos por tanto, en esta serie de acontecimientos que se desarrollaron a lo largo de un solo día y que comenzó de una forma tan peculiar como ésta.

Aun no había amanecido, cuando el coche de caballos de los Velasco se aproximaba a las ruinas del Monasterio de Santa María, era la hora y el lugar acordado días atrás para la cita que mantenía en desvelo a los Velasco y Julián de Méndez. Un Toledano, quién pasaba largas temporadas en tierras de San Martin, para así darse el placer de yacer en camas ajenas y desconocidas, luego era ya sabido por todos lo que conocían al singular “Don Juan”, que había yacido más noches en lechos ajenos que en el propio, para vergüenza de maridos, escándalos familiares y comadreos de ventanas y esquinas de quienes envidiaban a tales adúlteras por compartir lecho con semejante galán.

Pero no divaguemos en tales costillas de Adán que quedaron desoladas en tierras de Toledo y conozcamos que lecho ha vilipendiado, que dirían todos y que lecho ha honrado con su magnífica presencia, que diría la adúltera, concretamente, la esposa del menor de los Velasco, Don Pedro.

Este pues, astado donde los haya y su hermano mayor Don Emilio, hombre recto e íntegro como pocos, bajaron de su coche de caballos una vez estuvo oculto tras los muros del Monasterio de miradas poco discretas que se dirigieran hasta allí desde el camino del pueblo, que los pudieran delatar a las autoridades, eran sabido por todos lo ilegal y arriesgado de un duelo al más estilo inglés.

- Buenos días tengan sus mercedes. Saludó Antonio quién permanecía junto a Julián Méndez, como buen padrino de duelo.

- Buenos días, saludaron los Velasco. Sintiendo a su vez, como les penetraba el frío de la mañana a pesar de los abrigos.

Segundos más tarde, para que alargar más lo inevitable pensarían los padrinos, el Señor Antonio como padrino de Don Julián, y Emilio Velasco como padrino de su hermano el astado de San Martin, reunidos en el interior del coche, concretaban los términos a cumplir en tal disparate de nobleza y hombría que se pretendía jugar tras el arrojadizo guante por parte de un borracho Pedro y el recogimiento de tan digna prenda por parte de un, no menos borracho que el anterior, Julián.

- Será a un solo disparo y dudo mucho de la agilidad de ambos duelistas, para que cualquiera de ellos sea capaz de hacer diana a través de la niebla que nos favorece con su presencia y la media carga de pólvora que dispensemos días atrás. Afirmó Don Emilio, mientras rompía el seño de cera que ambos padrinos colocaron sobre la cerradura de la caja de armas una vez cargadas y preparadas.

- Tampoco yo creo sea mortífera la pólvora a usar por las armas, lo más podrá provocar alguna que otra tos una vez disparen. Apuntilló Antonio, mientras su mano no cesaba de acariciar su mentón.

- Entonces no dilatemos más los acontecimientos y vayamos a ellos. Dijo Don Emilio de Velasco, quién no, menos despreciaba el peso insólito de las armas que sostenía en ambas manos.

Reuniéndose con el portador de la ofendida cornamenta y el autor de tal coronación involuntaria e insatisfactoria, claro está de quién la llevaba, pues la esposa de Pedro, no fue involuntariamente al lecho de Julián, ya que se cuidó mucho de hacerlo antes de que fuesen otras de la redonda quién pudieran presumir de la conquista de aquella cama, ni mucho menos salió insatisfecha de ella. Más que merecida era la fama de “Don Juan” que precedía a aquel Toledano, pero no dejemos caer en el olvido los apuntes a sus formas y hechos, causantes sin duda de la avidez fémina por volver a calentar las sabanas del apuesto Don Julián.

Sostenidas las armas y empuñadas por sus duelistas, escucharon silenciosos el ligero azote del viento que peinaba, casi como si de una caricia se tratase, el verde que se extendía alrededor del Monasterio. Virtuoso e inquebrantable, mientras albergó vida entre sus muros, observaba ahora impasible aquel acto, que si bien no le costase la vida a ninguno de ellos, luego fue así arreglado por Don Emilio y Don Antonio, bien podían dar con sus huesos en algún calabozo, si los descubriesen en tal empresa.

La niebla, impertérrita fisgona, negándose con ímpetu a desvanecer su opacidad esa mañana, obligaba al concurrente a esforzarse en demasía para alcanzar la poca satisfacción de percibir, más que de observar, la majestuosidad arquitectónica de aquel lugar, ni tan siquiera los más osados e insolentes rayos de sol, fueron capaces de vencer la bruma.

Impregnados ya de la solemnidad del momento y sin querer dar tregua a la niebla que podía abandonar el lugar, paso a describir lo que allí ocurrió, que no fue otra la aventura de un duelo, por el aparente honor de una mujer que se bastaba sola para mancillar tal virtud, el desapego por la vida de un borracho por afición llamado Pedro y el infortunio de estar en la misma cantina e idéntico estado de embriaguez que el anterior y aceptar el desafío de un tal Julián, amante lujurioso de profesión y entiéndase por profesión, aquello que ocupa más horas a lo largo de las 24 en las que se distribuye el día.

Reunidos Don Emilio con los duelistas, al resguardo de la brisa tras los muros del Monasterio, relató sin preámbulos administrativos, ni supositorios de hermandad y amor, cuáles y diversas eran las normas del duelo que se estaba por celebrar.

- El lance será, sin que ninguno de ustedes ponga en duda las razones de los padrinos que así lo han decidido, a primera sangre, así pues, si se consideran persona de honor y por tanto caballeros, ninguno de ustedes disparará a matar. Y tras clavar su mirada en ambos hombres, añadió: - Los pasos fijados han sido veinte.

 

 

 

Tags: victimaduelo

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26 Abril 2010

OBRAS. PEDRO ANTONIO DE ALARCÓN.


Pedro Antonio de Alarcón (1833-1891)

Escritor accitano y para mi orgullo, paisano de una servidora, su amplia obra deja al descubierto que la valía de este autor y todas las maravillas que se puedan decir de él, es más que merecido.

Autor de novelas cortas (como las define él mismo), de una infinidad de relatos y cuentos, todos ellos de una exquisita retórica. Quisiera hacer hincapié en las obras que a mí me han resultado especialmente asombrosos y que recomiendo, tanto por su calidad literaria como por el gozo y la satisfacción de leer obras magistrales como las suyas.

En novelas, destaco sin duda “La Alpujarra, 60 leguas a caballo, precedidas por 6 en diligencia” (libro de viaje e historia, pues te mezcla los hechos acontecidos durante la expulsión de los moriscos de Granada y las experiencias que vive en su viaje por las tierras Alpujarreñas) “Sombrero de tres picos” (una de sus obras más conocidas) y “El niño de la bola” “El clavo” “La comendadora” “El libro talonario””Capitán veneno”

En relato, me maravilla comunicaros las excelencias que podéis encontrar en “El amigo de la muerte” (clasificado también como novela corta) y “Moros y cristianos”, el recopilatorio de algunos relatos que sobrelleva l título de “Narraciones inverosímiles”…

 

Para que podáis leer en este mismo blog algo escrito de su puño y letra, he seleccionado un pequeño párrafo del relato corto “Los seis velos”, cuando Pedro A. nos habla del velo negro, hace un pequeño recopilatorio de todo lo malo y bueno que es para él el color negro. Me parece fantástica la parte en la que habla del color de la tinta con la que escribe y que a continuación os escribo.

 

**

¡Bendita sea la tinta negra de mi tintero!


Mi descanso,

Mi recreo,

Mi porvenir,

¡Quizá mi gloria!

¡Bendita sea la tinta negra de mi tintero!

Mi tintero encierra un mundo, una infinidad de seres que nacerán algún día.

¡Pienso escribir cien novelas de pura invención!

Cien novelas, a veinte personajes, componen dos mil individuos.

Ellos vivirán, hablarán, y forse... dejarán un recuerdo...

Yo los sacaré de la nada, los crearé, les daré cara, pasiones y vestidos a medida de mi gusto, los bautizaré o nos los bautizaré, y los cortaré el pescuezo el día que se me antoje...

¿No es esto ser un semi-Dios?

¿Qué me falta?

Crear la materia; la parte vil del universo, y haberme creado a mí propio...

Pero almas, caracteres, afectos, discursos, sucesos que parecerán reales, yo los inventaré, yo los lanzaré al mundo, yo haré que influyan en su marcha tanto como si fueran verdad.

¡Bendita sea, pues, la tinta negra de mi tintero!

Y fuera de mi tintero, mueran todas las cosas negras!


**

En este enlace podéis encontrar y descargar todas sus obras.

TIEMPO DEDICADO, TIEMPO APROVECHADO.

Tags: p a a

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23 Abril 2010

AMANECERES CAUTIVOS - NIEVES HIDALGO

Amig@s aquí os entrego una nueva crítica literaria, que como de costumbre en este blog, lo hago a través de un pequeño relato, el que espero disfrutéis  al igual que esta novela que hoy nos ocupa.  “AMANECERES CAUTIVOS” DE NIEVES HIDALGO, quién está considerada la mejor escritora Española de novela romántica.

****

Elena cerró el libro que hasta ese momento tanto placer y satisfacción le había dado, “Qué lástima que novelas así terminen” pensó para sí misma.

-¿Apagas ya la luz?. Pregunto su chico con los ojos aun cerrados desde el otro lado de la cama.

-Sí, ya he terminado de leerla. Respondió Elena , dejando escapar un hondo suspiro.

-Cualquiera pensaría que estás triste por ello. Observó Jorge abriendo lentamente los ojos.

-Y así es, la admiración que siento por esta maravillosa escritora ha sido refutada con esta novela, no me ha defraudado, sino todo lo contrario, que estupenda lectura!! Dijo enfatizando sus palabras la joven.

Jorge, acomodándose sobre la almohada, fijó su mirada en la de ella y sin poder remediar la curiosidad que le acuciaba preguntó con fingido desinterés, “¿Qué la hace tan especial?. Chico y chica se conocen, se enamoran y tras unos capítulos acaban por estar juntos. Todas son iguales“ Dijo al fin, sabiendo el efecto de estas sus palabras sobre el ánimo de su chica.

-Sabes perfectamente que no todas son iguales, de todos modos una misma historia puede ser contada de innumerables formas y es el o la autora quien las hace diferentes y en eso Nieves Hidalgo sabe muy bien hacer lo que le ha merecido ser considerada “la mejor autora de novelas románticas Española”.

-Bien, no negaré tu gusto por la literatura y tu buen ojo para saber que novela es y cual no, merecedora de elogios, solo me pregunto que hace que esta sea tan especial. Y volviendo a su pose de hombre desinteresado, cayó para dejar a Elena hablar.

-Para empezar, esta novela transcurre en tierras Españolas, en una época revolucionaria y exacerbada  como lo fue, cuando los comuneros se alzaron en contra de Carlos I. Elena observó como en los ojos de Jorge brillaba la luz de la curiosidad y siguió con su particular sinopsis. –La historia de amor entre Marina y el Conde de Osorno, parece algo improbable en un primer encuentro,  ocupados ambos en empresas tan desiguales como lo eran sus caracteres, pero la vida como esta novela da muchas vueltas y ambos protagonista se ven empujados a unir sus fuerzas, pues ambos buscan las mismas respuestas, enamorándose como no entre tanto.

-Si no te excedes en tu descripción, no tiene mala pinta la novela. Afirmó al fin el chico, a la vez que volviéndose de espalda a Elena y a la luz de su mesilla, fingía cerrar los ojos para dormir.

-Suelo ser justa con lo que leo y más exigente si cabe, así que no dudes que estos “Amaneceres cautivos” de Nieves Hidalgo, te  entusiasmarían. Y cayó rápidamente en espera de la respuesta de quién se  creía capaz de engañarla, pues era conocedora del gusto de leer sus novelas furtivamente  en las dos horas de cercanías a las que debía de enfrentarse cada día para ir y volver del trabajo. Como si de un pacto silencioso entre cómplices se tratase, Elena aconsejaba sobre la lectura y Jorge se dejaba aconsejar desde su aparente desinterés por los consejos de ella.

-Donde se ponga el Marca o el As, que se quite el resto de las lecturas. Apuntó él, mientras en silencio barajaba la mejor opción para hacerse con la novela de Nieves Hidalgo, “Mejor espero unos días para hacerme con ella”  pensó, “Así evitaré que descubra que la he cogido”.

Y Elena, satisfecha tanto por la novela que acababa de leer, como por el interés que había despertado en su chico, dibujó una leve sonrisa en su rostro y apagó por esa noche la luz de su mesilla.

SI QUIERES CONOCER MEJOR A LA AUTORA,

PINCHA AQUÍ Y VISITA SU BLOG, DONDE ENTRE OTRAS COSAS,

PUEDES LEER ALGUNAS DE SUS OBRAS Y LOS EXTRACTOS DE

CAPÍTULOS DE LA QUE SERÁ SU NUEVA NOVELA.

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